
Llamemos a nuestros amigos -. Empezó a emitir un sonido tan fuerte, que Xiri tuvo que ponerse tapones de algas en los oídos. Al instante, llegaron toda clase de especies de animales para ayudarlos. Celacanto, explicó que tenían que llegar hacia esa roca. Los animales, encantados por ayudar, se pusieron a la obra. Se fueron colocando uno tras otro, cogidos entre sí, haciendo una gran cadena. Como soporte, en la arena se colocaron las ostras gigantes. Una vez que tenían hecha la cadena de animalitos, Elizabeth y sus amigos fueron ayudados por ellos hacia esa roca.
Al llegar justamente a la posición que dijo Elizabeth, aquella roca empezó a abrirse. Celacanto comentó :- Esto no es normal -. Elizabeth no presentía de eso nada bueno, así que le dijo a Celacanto que se fuera hacia atrás, pero él no quiso. En eso, aquella roca se abrió del todo. Elizabeth, sin pensárselo, entró para averiguar lo que ocurría. Sus amigos fueron detrás. Una vez dentro, la roca se cerró. Xiri miró a Ícaro, temblando por el silencio de ese lugar. Ícaro, en voz muy baja, le dijo : - Pues ahora sí que no he sido yo. Se ha cerrado sola -.
Según iban adentrándose más, Elizabeth les dijo a sus amigos : - Presiento que estamos acechados por muchos ojos -. Anthea la contestó que ella también tenía ese mismo presentimiento. Según más avanzaban, sentían más frío en sus cuerpos. Ícaro, empezó a estornudar, a lo que Fransua le tapó la nariz, sintiendo que podían ser descubiertos por ese ruido de Ícaro.Llegaron a una zona donde había una puerta de hierro. Celacanto dijo : - Pero, ¿qué lugar tan extraño es este?. Jamás he visto algo así -. De pronto, sin saber por dónde habían salido, se vieron rodeados de montones de gatos negros, acechándolos, y no con buenas intenciones. Ícaro fue hacia Xiri y le dijo : - Esto es lo tuyo. Menuda paliza le diste al amigo antes -. Xiri, asustado, le contestó : - Sí, pero fue uno, no tantos de golpe. Son unos cobardes, que tienen que venir a pares -. Los gatos cada vez se acercaban más. Elizabeth dijo : - Hagamos un círculo, para defendernos -. Xiri la dijo : - Eso, Elizabeth, qué buena idea, y yo dentro de él, para dar los retoques a quien entre -. Anthea se echó a reír, diciéndole : - Vale, valiente. Tú en primera fila -, con rintintín. Se fueron colocando todos, y cuando los gatos se aproximaban, les enviaban con sus manos fuego, aire…, pero así todo, no conseguían acabar con ellos. cara del engaño. Elizabeth le dijo : - Estoy segura de que tú tienes mucho que ver con la desaparición de los animales -. La cara le contestó : - ¿Creías que te ibas a deshacer de mi tan pronto? Jamás -. Xiri empezó a enseñarle los dientes y esta cara le dijo : - Antes me desafiaste, pero ahora es tu turno -. Ícaro le dijo : - Tú eras el gato que Xiri tumbó -. La cara le contestó : - ¿Por qué crees que me llaman ‘’la cara del engaño’’? -. Celacanto le dijo : - No entiendo tu afán de echar fuera a Elizabeth. Ella sólo quiere ayudar a ver la verdad -. La cara le respondió : - Elizabeth nunca tuvo que llegar aquí. En la Tierra estaba controlada -. Al decir eso, Elizabeth se enfureció y le dijo : - Explícame eso ahora mismo o te aseguro que no sales vivo de aquí. Me has puesto muy furiosa -. La cara del engaño la dijo : Pequeña niñata, te crees que lo sabes todo de tu vida, ¿verdad?, y no sabes nada. Tus padres no están muertos, están . Continuará .
Al llegar justamente a la posición que dijo Elizabeth, aquella roca empezó a abrirse. Celacanto comentó :- Esto no es normal -. Elizabeth no presentía de eso nada bueno, así que le dijo a Celacanto que se fuera hacia atrás, pero él no quiso. En eso, aquella roca se abrió del todo. Elizabeth, sin pensárselo, entró para averiguar lo que ocurría. Sus amigos fueron detrás. Una vez dentro, la roca se cerró. Xiri miró a Ícaro, temblando por el silencio de ese lugar. Ícaro, en voz muy baja, le dijo : - Pues ahora sí que no he sido yo. Se ha cerrado sola -.
Según iban adentrándose más, Elizabeth les dijo a sus amigos : - Presiento que estamos acechados por muchos ojos -. Anthea la contestó que ella también tenía ese mismo presentimiento. Según más avanzaban, sentían más frío en sus cuerpos. Ícaro, empezó a estornudar, a lo que Fransua le tapó la nariz, sintiendo que podían ser descubiertos por ese ruido de Ícaro.Llegaron a una zona donde había una puerta de hierro. Celacanto dijo : - Pero, ¿qué lugar tan extraño es este?. Jamás he visto algo así -. De pronto, sin saber por dónde habían salido, se vieron rodeados de montones de gatos negros, acechándolos, y no con buenas intenciones. Ícaro fue hacia Xiri y le dijo : - Esto es lo tuyo. Menuda paliza le diste al amigo antes -. Xiri, asustado, le contestó : - Sí, pero fue uno, no tantos de golpe. Son unos cobardes, que tienen que venir a pares -. Los gatos cada vez se acercaban más. Elizabeth dijo : - Hagamos un círculo, para defendernos -. Xiri la dijo : - Eso, Elizabeth, qué buena idea, y yo dentro de él, para dar los retoques a quien entre -. Anthea se echó a reír, diciéndole : - Vale, valiente. Tú en primera fila -, con rintintín. Se fueron colocando todos, y cuando los gatos se aproximaban, les enviaban con sus manos fuego, aire…, pero así todo, no conseguían acabar con ellos. cara del engaño. Elizabeth le dijo : - Estoy segura de que tú tienes mucho que ver con la desaparición de los animales -. La cara le contestó : - ¿Creías que te ibas a deshacer de mi tan pronto? Jamás -. Xiri empezó a enseñarle los dientes y esta cara le dijo : - Antes me desafiaste, pero ahora es tu turno -. Ícaro le dijo : - Tú eras el gato que Xiri tumbó -. La cara le contestó : - ¿Por qué crees que me llaman ‘’la cara del engaño’’? -. Celacanto le dijo : - No entiendo tu afán de echar fuera a Elizabeth. Ella sólo quiere ayudar a ver la verdad -. La cara le respondió : - Elizabeth nunca tuvo que llegar aquí. En la Tierra estaba controlada -. Al decir eso, Elizabeth se enfureció y le dijo : - Explícame eso ahora mismo o te aseguro que no sales vivo de aquí. Me has puesto muy furiosa -. La cara del engaño la dijo : Pequeña niñata, te crees que lo sabes todo de tu vida, ¿verdad?, y no sabes nada. Tus padres no están muertos, están . Continuará .




















