jueves, 30 de julio de 2009

LAS MIL PUERTAS DE UNA CARA . cap . 34

Era un gran pasillo cubierto por grandes y duras puertas , todas ellas pintadas y con grabados incrustados , pero sólo una de ellas es la auténtica , la que guarda las joyas del planeta , y a Elizabeth se lo enseñaron al entrar en ese lugar. Pensó que estaba soñando de todo lo que tenía allí metido. Había unos ordenadores enormes , que al entrar te pedían una contraseña y te hablaban , como si fuera una persona .
Elizabeth sólo pudo exclamar :-Ahhhh , ¿ Y esto qué es ? -. Los seres de luz la explicaron que todo lo que pasaba en el planeta Tierra , lo tenían guardado como un vídeo. Así sabían en cada momento lo que le estaba sucediendo a cada persona , porque cada uno tenemos un ángel que a ellos les indica cada cosa que le ocurre a su protegido . Elizabeth dijo :- Anda , como si fuera una gran central , y de aquí sale todo y sabéis lo que pasa , qué bien , así estamos protegidos por vosotros -. El ángel la dijo :- Bueno, querida Elizabeth, eso no es tal que así como lo dices , pero ya te lo explicaremos a su debido tiempo . Ahora queremos que veas , cómo has de llegar aquí , y todo lo que hay en este lugar . Todo esto es de lo que se alimenta vuestro planeta , pero no Elizabeth , no pongas esa cara de extrañada , que poco a poco lo entenderás -.
Fueron hacia una cámara oculta , la abrieron y allí guardaron .
El libro de las hadas y la pluma la dijeron : - Esto que te enseñamos, tienes que tenerlo guardado y no contarlo, pues tus amigos correrían peligro. Sólo tú, querida Elizabeth, puedes de momento, verlo, porque eres la elegida -. Esas palabras nuevamente en su cabeza. La niña preguntó : - ¿ Por qué todos me dicen que soy la elegida? No lo entiendo. Qué es lo que pasa -. Las hadas, la dijeron : - Calma, Elizabeth. Cada cosa tiene que llegar a en su debido tiempo -.
Elizabeth, siguió mirando aquel lugar que la pareció irreal, de toda la belleza y de la calma que tenía. En él, había árboles frutales, flores de diferentes estilos, casas, pisos, bancos, y un sin fin de datos más que según lo estaba viendo, dijo : - Pero, ¡angelitos!, si todo esto lo hay en la Tierra. No entiendo qué hace aquí -. Los ángeles, la dijeron que hay un momento para cada cosa, y que ese no era el de ahora.
Salieron del pasillo de las mil puertas, y se dirigieron a la sala donde estaban sus amigos, disfrutando de cada segundo. Al verla, Fransua la dijo : - Elizabeth, ¿dónde te habías metido? Mira, ven. Tienes que ver esto -, y la llevó a unos columpios que había en el aire, y bajaban para que pudieras subirte en ellos. Luego, en el aire, te columpiaban y pedías lo que te apeteciera, que te lo iban poniendo.
Fransua, pidió un columpio relajante, con zumos de todas las clases. Los vasos tenían más rejillas de luz, y se abrían para salir y ser cogidos por los niños. Ícaro, se echó en una tumbona cuenta cuentos, y pidió patatas parlanchinas al gusto, que eran patatas fritas, y ellas mismas se presentaban y decían : ‘’Soy de fresa, pruébame. Anthea, se puso encima de la alfombra soñadora para que la llevara a donde ella quisiera, y a la vez, pidió una casa y una botella de helado. Venían envueltos en galletas con formas de casas y botellas cubiertas de sabores. Xiri, se preparó un manjar de carne con delicias de croquetas, y Daysy, su plato preferido, sardinas. Tumbada en su hamaca, se dispuso de buenos platos de sardinas.
Elizabeth, al ver a sus amigos tan entretenidos, les dejó allí, y ella se fue a la gran biblioteca, para averiguar algo más de lo que la estaba ocurriendo. Al llegar allí, se encontró en esa misma sala, con el ángel descubridor. Estaba trabajando en una pócima nueva para los humanos, e intentaba que tuviera éxito, a lo que le explotó, y Elizabeth, le dijo : - Uy, ¿qué ha pasado? -. El ángel, la contestó : - Esto ha debido de ser que le he echado demasiado condimento. Ésta planta es muy poderosa y sus resultados son excelentes. Tendré que mirar más atentamente las cantidades. Creo, querida Elizabeth, que lo que te interesa está en el pasillo 25, portal 6, subida 30, más o menos sobre el medio de esa altura -.
Elizabeth, sorprendida, le dijo : - ¿Y cómo sabes tú qué es lo que quiero leer? -. El ángel, la dijo : - Recuerda que aquí todo se ve, y no olvides que nosotros estamos en todos los sitios -.
Elizabeth se fue a por esos libros para ver si podía entender algo.
Cuando estaba en la biblioteca parlante, unos duendes enanitos, con una luz de color en su espalda, la preguntaron : - ¿Qué quieres ver? -. Elizabeth comentó lo que el ángel la dijo y el lugar en el que podía encontrarlo. Los duendes, se fueron hacia esos libros y los llamó a cada uno por su nombre, para que salieran de su estantería y fueran directamente . Continuará .

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6 comentarios:

Nunca dejes de sonreír dijo...

Siempre consigues que cada día tenga más ganas de leer un nuevo capitulo!

Mil gracias por hacer que el día a día sea más ameno con tus lineas.

Un besazo

...:::Nana:::.. dijo...

Hola, Dafne, una historia que me deja impaciente por saber su continuidad, esto es virtual, pero cada una de nosotros, ponemos esa contraseña, para ver a nuestras amigas, para verte a ti.
Un beso.

HADALUNA dijo...

yo quiero croquetasssssssssssssss.buaaaaaaaaaaaa...
buaaaaaaaaaaaaaaaaaa................

Ainss niña que hoy ha estado esto más sosegado...uffff...que descanso.

Besitos dulces.

DAPHNE dijo...

Gracias , nunca dejes de sonreír por tus palabras , a mí me emociona que me digáis esas cosas , porque no me veo yo para tanto pero a mi me enorgullece que mis pequeñas frases de los cuentos os hagan esperar al siguiente con impaciencia . Gracias eres un cielo .
Besitos .

DAPHNE dijo...

Hola Nana , bienvenida a mi blog , y gracias por decirme esas dulces palabras en verdad que cuando comencé no me imagine , que fuera a teneros en vilo jajajaja , de lo cual me agrada y mucho , gracias por tu cariño .
Besitos .

DAPHNE dijo...

Mi niña , ahora están calmados ves , jajajajaja .
Besitos .