lunes, 6 de julio de 2009

LAS PRUEBAS cap. 14


El sarcófago empezó a desplazarse del lugar, y el niño empezó a gritar : - ¡Socorro, me hundo!-. Los amigos fueron a su rescate, a lo que le dijo Fransua : - ¡Qué te dije!, y él contestó : - No he tocado nada, no sé qué ha podido pasar, si yo… estaba sentado. En unos momentos, del sarcófago empezó a salir agua, como si de un manantial se tratara -. Anthea exclamó : ¡Ay, que me huelo que estamos nuevamente atrapados! - . Ícaro, respondió : - Pues no, a mi no me miréis, que yo no he hecho nada. Presiento que alguien está en contra mía. ¡ A que han sido los gatos! -. Los niños, otra vez se veían en otra situación preocupante, y sin saber qué hacer, se pusieron a mirar por todos los rincones de esa habitación, por si tenía algún dibujo como la anterior, pero no vieron nada. Elizabeth, comentó : - ¡ Chicos, hay otro sarcófago, quizá esa sea la salida! - . Pensaron en sarcófagos, pero nada. No hubo respuesta, así que, ya viéndose hasta arriba de agua, los niños pidieron a su burbuja una salida, y de la burbuja salió un círculo, y se colocó encima del sarcófago. Los niños, al verlo, corrieron hacia él para colocarse encima del círculo, pero el agua seguía subiendo, y no veían la salida .
Nerviosos, y sin saber qué hacer, pensaron en círculos, en agua, en subterráneos y en mil cosas, sin obtener ninguna respuesta . Elizabeth, dijo : - ¡ Y yo que siempre me negaba a coger el agua del pozo! Ahora… - , y aquel sarcófago se abrió, y cayeron a una especie de pozo, que al fondo se veía un pasadizo. Entraron en él, y empezaron a andar sin saber a dónde iban a llegar en ésta ocasión. Al instante, se abrieron ante ellos un camino algo raro. El suelo era verde, y tenía unas piedras de colores. Fransua, que iba delante, pisó en una de esas piedras, y se hundió en esa zona del suelo. De inmediato, fue agarrado por Ícaro, que estaba detrás de él, y las volvió a pasar de nuevo, hasta que al pisar en una de las piedras, esa no se movía, y quedaba las huellas de sus zapatos en ellas. Elizabeth, les advirtió : - ¡Cuidado! Mirad dónde pisáis. Antes de pisar fuerte, aseguraros de que al pisar quede huella, sino se hundirá. Y así, lograron ir pasando esas piedras, hasta que llegaron a otras aún mayores. Pensando en que iban a ser iguales, primero pisaron suavemente, y de pronto, se abrió, y salió una gran rata, a la que los niños, en su burbuja, se dieron cuenta que podían con sus manos convertirla en lo que ellos quisieran, o hacerla desaparecer. Y así lo hicieron, en esa primera piedra. En la siguiente , al pisarla, salió una gran rana con una boca inmensa. Con sus manos, la hicieron desaparecer, y así fueron sorteando obstáculos, hasta que Elizabeth se dio cuenta que si pasaban muy deprisa, saltando cada seis piedras, no se abría ninguna, y la sexta era fija, y se lo comunicó a sus amigos. Los niños, pasaron muy deprisa, hasta que al fin , vieron una gran puerta, y en cada lado tenía un árbol, uno dorado y otro plateado. El dorado, tenía unas hojas. El otro, estaba vacío. Al llegar a la puerta, Ícaro preguntó : - ¿ Y ahora, qué? ¿Cómo podremos salir de aquí? - . Fransua, contestó : - Ésta puerta tiene que abrirse de algún modo. Si supiéramos … - . Empezaron a investigar. Buscaron algún dibujo o alguna hendidura para poder empujarla, y no vieron nada. Elizabeth, preguntó : - ¿ Cómo te abrirás tú, eh? ¿Cómo? -. Entonces, escucharon una voz muy fuerte que les decía: - Tenéis que escoger uno de los árboles. Aquel que escojáis, o abre el camino hacia la llegada o os hundiréis para siempre - . Anthea, dijo : - El plateado, a mi me gusta más - , pero los demás niños no querían decir nada por miedo a lo que pudiera pasarles. Elizabeth, se acercó. Se quedó fijamente mirándolos y se tomó su tiempo, a lo que Fransua la metió prisa, diciéndola : - Venga Elizabeth, elige uno ya -. Ella le miró, y le dijo : - No es fácil. Podemos morir en el intento. Espera un poco, déjame que piense. Y gritó : - ¡ El dorado ! - . Los niños, se abrazaron todos con las cabezas mirando al suelo. Empezaron a oír unos ruidos … Anthea les dijo : - ¡Veis! Os dije que el plateado -, cuando aquellas puertas empezaron a abrirse . Continuará.

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4 comentarios:

Nunca dejes de sonreír dijo...

Impaciente esperare el siguiente capitulo!!!!

Un besazo

HADALUNA dijo...

Niña me encanta tu imaginación.
Espero que a éste cuento sigan otros muchos.

Besitos con alas.

DAPHNE dijo...

Nunca dejes de sonreír gracias por estar tan impaciente , se agradece .
Mil besitos .

DAPHNE dijo...

Hada , tu sabes que imaginación nos sobra, ahora es hacerlo tal cual y hay veces que ufffffff es muy difícil jajajaja ,
Besitos grandotes